La seguridad en los grandes aeropuertos de pasajeros es un asunto muy
serio, y los controles en ellos se han incrementado notablemente tras los atentados del 11 de septiembre de
2001.
Las terminales de pasajeros muy concurridas hacen uso de máquinas de rayos X para la verificación de materiales
peligrosos, detectores de metales para la detección de armas y animales entrenados en detectar explosivos en un pasajero, equipaje o carga. Los
guardas jurados del aeropuerto también pueden realizar una inspección manual a
los pasajeros o a su equipaje. Además de objetos considerados armas (armas de
fuego, cuchillos, tijeras, etc), también están prohibidos los objetos que
pongan en riesgo la integridad del vuelo, como mecheros, cortauñas, materiales
inflamables o explosivos, etc. 5 También se realizan registros para
evitar el tráfico de drogas. Problemas como la falta de presupuesto pueden
hacer con que tales medidas de seguridad no se realicen como deberían,
aumentando el riesgo de atentados o secuestros.
Otras cuestiones concernientes
a la seguridad en los aeropuertos incluyen el área de aproximación de
aterrizaje de aeronaves, no siempre libre de obstáculos (como, por ejemplo, el
antiguo aeropuerto de Hong Kong,
con montañas de gran altitud durante la
aproximación), o la relación entre el número de operaciones de aterrizajes y
despegues en un aeropuerto dado y el tamaño de su pista. Un factor muy
importante en la seguridad operacional es el llamado Control del peligro aviario y fauna;
se denomina así al control que se realiza en las pistas y áreas de maniobras
antes que aterrice o despegue una aeronave evitando que las turbinas u otra
parte del avión succione o sea impactada por aves o fauna poniendo en peligro
la fase del vuelo. Sobre esta materia existen métodos y asociaciones
intenacionales ya que los incidentes y accidentes causados por aves y todo tipo
de fauna han costado a la industrias pérdidas en vidas humanas e importantes
daños materiales.






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